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Proyecto Educativo Provincial

El Proyecto Educativo para América Central y Puerto Rico, que ahora presentamos, es un instrumento reflexivo. Pretende generar una visión global y conjunta de intuiciones y deseos educativos y evangelizadores para nuestros centros. Refleja los sueños y aspiraciones de quienes participamos en la misión marista desde los escenarios de educación formal. Recoge una parte significativa de la historia heredada de la Congregación Marista y proyectada por nuestros Hermanos pioneros y las generaciones posteriores de religiosos, laicos y laicas.

El Proyecto Educativo emana del deseo expresado en el XII Capítulo Provincial (2007) y el Plan Estratégico de la Provincia de América Central (2008) que invitan a la creación de un documento de referencia que ofrezca visiones, propuestas e iniciativas comunes. Como proyecto, es un ejercicio colaborativo y comunitario para desarrollar la visión y misión conjuntas, en fidelidad al espíritu del documento Misión Educativa Marista. Este afirma –en referencia a los centros y aplicable a nuestra propuesta general: 

Sin tituloJuntos asumimos un proyecto y unos valores esenciales basados en la amplia visión de la educación marista […]. Este proyecto explicita nuestra identidad, nuestro ideal educativo, el carácter particular […], así como nuestras prioridades. Constituye de esta forma una fuente de inspiración y sirve de referencia para la planificación, el desarrollo de nuestro programa y la evaluación de la estructura organizativa y las actividades educativas. (MEM 129)

Del análisis del sentido del texto, emanan los siguientes aspectos que permiten comprender mejor el propósito y alcance de un Proyecto Educativo Marista para nuestra región:

a.  La construcción y la apropiación del proyecto educativo se desarrolla en un ejercicio corresponsable (“juntos”).

b.  El proyecto identifica e impulsa unos valores esenciales que se convierten en guías básicas   para las decisiones, y que se fundamentan en una amplia visión de la educación marista.

c.  El proyecto señala la identidad, el ideal educativo, el carácter particular y las prioridades.

d.  El proyecto posee una clara referencia al contexto regional, el cual influye en su carácter propio y en las prioridades expresadas. 

e.  El proyecto es un documento inspirador y dinámico.

f.  El proyecto sirve para desarrollar una planificación coherente (y la incluye) y para impulsar el desarrollo de los programas comunes; sirve así mismo para ofrecer los parámetros de evaluación, la organización y las actividades.

Este ejercicio singular de reflexión tiene muchos horizontes referenciales. Estos son la Iglesia, el Instituto, la realidad social, cultural y política de los países, las realidades educativas y legales, la propia idiosincrasia de nuestros pueblos, y sobre todo a los niños y jóvenes y sus familias. En este último elemento, tratamos de responder al llamado de la Misión Educativa Marista:

A la luz de nuestro proyecto y siguiendo las corrientes educativas y pedagógicas afianzadas entre nosotros, determinamos programas educativos, contenidos curriculares y métodos de enseñanza. Intentamos satisfacer las aspiraciones de los alumnos y las expectativas de sus padres en lo que se refiere a la elección de estudios, las posibilidades universitarias y la cualificación profesional. A través de asesoría externa nos aseguramos de que la educación que ofrecemos es social y culturalmente relevante a largo plazo. (MEM 133)

La lectura del párrafo precedente plantea, sin duda alguna, retos. En él confluyen elementos medulares para la configuración de nuestro Proyecto Educativo Marista (PEM) para América Central y Puerto Rico:

a. El reconocimiento de la identidad educativa de nuestra presencia marista –que incluye la apropiación y la actualización en torno a las corrientes pedagógicas y educativas- y su conexión con las tradiciones propias;

b. La determinación, conexión, implantación y seguimiento de programas y proyectos acordes al ideario identificado;

c. La conexión entre los esfuerzos institucionales y las necesidades, aspiraciones y expectativas de alumnos y padres;

d. La verificación de la relevancia social y cultural de la escuela marista, que nos lleva a plantear el tipo de sociedad moldeada y visualizada, los fines últimos de la educación marista, las respuestas al contexto local, etc.

El pasado XX Capítulo General (44.11) además solicitó a las Provincias:

Velar para que los proyectos educativos de las escuelas y de las obras maristas intensifiquen los siguientes aspectos: a) El espíritu de familia y la fraternidad como alternativa al individualismo; b) La armonía entre fe, cultura y vida; c) La apertura a todos, así como el diálogo pluricultural e interreligioso; d) La lucha contra la pobreza y las situaciones de injusticia; e) La educación para la justicia, la paz y la solidaridad; f) La formación de personas libres, justas y comprometidas en la transformación de la sociedad.

La presentación del PEM para América Central y Puerto Rico es, en última instancia, la manera de concretar los fines últimos de la educación marista, esto es, “dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar” a la manera de María; o en otras palabras más explícitas, diseñar las metas, organización e instrumentos más apropiados para que nuestros destinatarios sean “buenos cristianos y virtuosos ciudadanos”.

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